viernes oct 30, 2009

Oviedo ha acogido el VII Foro de Telemedicina que, desde mi punto de vista, representa un punto de inflexión entre la proliferación de pilotajes más o menos voluntariosos a empezar a formar parte consolidada de la cotidianidad y de las estrategias corporativas del Servicio Nacional de Salud.

Espero que en esta dirección pronto se pueda acceder a las ponencias presentadas, todas ellas de muy alto nivel. Resumir las veinticuatro intervenciones sería tedioso, por lo que sólo voy a compartir con el lector aquello que más me llamó la atención, lo que implica una fuerte dosis de subjetividad.

En la conferencia inaugural el Consejero de Sanidad del Prinicipado de Asturias manifestó su visión de que los sistemas de salud no han evolucionado mucho en los últimos treinta años y eso hace que a duras penas se acomoden a las necesidades de una sociedad que si lo ha hecho. Piensa que hay que dar el paso de una medicina orientada a la actividad a una medicina enfocada a resultados y para ello hay que diseñar nuevos modelos de gestión de la salud. Hay que innovar, pero sobre todo tener una decisión clara de cambiar.

Y su Consejería está en ello llevando la fibra óptica a todos los lugares y a través de su proyecto Edesis en el que la Telemedicina forma parte integral de los nuevos sistemas de información sanitaria como una pieza más dentro del nuevo modelo.

Andalucía, Cataluña, Asturias y Castilla y León expusieron sus experiencias y cómo éstas están siendo desplegadas. Un tema que salió a la palestra es la cuestión si está o no suficientemente acreditada la conveniencia del uso de la Telemecina y el tema no está claro, ya que las posturas van desde la opinión de los usuarios que en algún caso lo ven evidente como algún estudio americano que considera que sobre las posibles mejoras en el diagnóstico, en resultados y en accesibilidad no hay grandes evidencias, salvo en casos concretos de neurología, psiquiatría, oftalmología y dermatología. Una conclusión es que aumentar las evaluaciones sobre las mejoras que aporta, ayudaría a eliminar barreras de adopción que aún siguen existiendo.

En la mesa de estrategias estatales para apoyar el desarrollo de la Telemedicina se presentaron las acciones que emanan del Ministerio de Sanidad y Política Social orquestadas a través del Plan de Calidad del SNS y de iniciativas ligadas a la estandarización como la consensuada Historia Clínica Digital del Servicio Nacional de Salud (HCDSNS) o el registro de profesionales, los 195,2 millones de Euros del Plan Sanidad en Línea para el trienio 2010-12 dentro del Plan Avanza2 de Red.es o los 78 Centros Tecnológicos apoyados por el Ministerio de Ciencia e Innovación.

En la segunda jornada se repasaron un amplio ejemplo de experiencias en marcha en las que se detallaron los retos, las conclusiones, las barreras y los problemas que hubo que superar. En todas ellas la Telemedicina es una herramienta más del proceso asistencial, se integra fuertemente con la historia clínica digital, usa tecnologías modernas pero de las ya completamente asimiladas en los entornos convencionales, se conciben modelos generales y posibilistas y todas ellas se enfocan al paciente y a las ventajas que le aportan y casi todas se sustentan en involucrar a las personas, redefinir los procesos y usar cabalmente las tecnologías.

Las conclusiones son que el compartir el conocimiento multidisciplinar es imprescindible, que hay que enfocar los proyectos a su facilidad de uso, que ha de existir una buena calidad de servicio y eso implica infraestructuras adecuadas, soporte, formación e integración en los sistemas corporativos. 

Para luchar contra los que se oponen a la Telemedicina por miedo al cambio hay que crear evidencias de sus beneficios, poner en valor las posibilidades para los profesionales de mejorar su capacitación por compartir conocimiento y aumentar experiencia y las posibilidades de mejorar la conciliación de la vida personal, en muchos casos pudiendo trabajar desde fuera del centro sanitario.

Y la última mesa redonda presentó experiencias, proyectos y tendencias de la Teleasistencia y se plasmó su estrecha relación con la salud en cuanto a impulsores de la proactividad en la prevención de las enfermedades o del deterioro de la calidad de vida, del autocuidado y de la atención integral del enfermo crónico o de las personas dependientes. Todos los intervinientes estuvieron de acuerdo en que la separación de la atención socio-sanitaria y la sanitaria es algo académico y organizativo, pero en un mundo con creciente número de personas mayores, la plena coordinación es sólo cuestión de tiempo.

Y concluyo con mi sensación de que el siguiente Foro será ya el de la madurez, con despliegues muy generalizados y prácticas de Telemedicina muy integradas en la cotidianidad.




viernes oct 09, 2009

Segunda jornada del Foro Técnico de Informática de la Salud que ofreció un formato clásico de dos mesas redondas.  La primera mesa fue moderada por Ana Ceballos, subdirectora de TI del SAS y se centró en el importante papel de la seguridad en el nuevo paradigma de la eAdministración que cobra un peso mayor, si cabe, con la próxima entrada en vigor de la Ley 11/2007 y los reglamentos que la desarrollarán.

Yolanda Llamas, de la Consejería de Sanidad de Madrid, explicó que, aunque sanidad cara al ciudadano no es un servicio más, como avalan las encuestas, tecnológicamente hablando los retos de la nueva ley son comunes con las demás Consejerías por lo que se ha optado por una solución global que representa una capa externa a los servicios propios de cada área pero que ofrece un acceso homogéneo al usuario al catálogo de servicios disponibles.

La seguridad, más allá de ser necesaria por ley es la base de la confianza que necesita el usuario para trabajar en red en un nuevo paradigma en el que en vez de recibir por correo postal las notificaciones o documentación de sus expedientes será avisado telemáticamente para que consulte su buzón en la sede electrónica. La organización tiene ante sí un reto importante de adaptación que será apoyado por las nuevas herramientas de colaboración.

Carlos García Codina, actualmente en el Ministerio de Ciencia e Innovación, acometió el desafío de resumir los puntos más relevantes que incorporará el futuro reglamento del Esquema Nacional de Seguridad del que existe un borrador muy avanzado y que pasará a rango legal muchas de las buenas prácticas que ya se deberían de estar aplicando. Es un reglamento para generar confianza, con un enfoque pragmático, redactado por técnicos y que afectará a todos los contratos de sistemas de información de las administraciones públicas. Mi impresión es que exigirá potenciar el equipo humano de los servicios de informática de las organizaciones.

Juan Miguel Signes, de la Conselleria de Sanitat de Valencia, indicó que la seguridad es responsabilidad de toda la organización y no un asunto de informática. De hecho, el gran activo de los organismos es la información y no los sistemas de información, pero falta formación y sensibilización de los usuarios.

Puso en la mesa la existencia en alguna comunidad de reticencias al uso de la firma electrónica por parte de los profesionales asistenciales pues aunque en su servicio valenciano ya hay más de 10 millones de actos médicos firmados digitalmente, si la reticencia se extendiese, podría ser un problema serio. Se comentó que en otras organizaciones públicas se había planteado antes pero la Agencia de Protección de Datos lo aprobó plenamente. Ello no quita que pueda que hacer algún ajuste operativo en determinados casos.





jueves oct 08, 2009

Estoy asistiendo al Foro Técnico de Informática de la Salud en Córdoba, organizado por la y el Servicio Andaluz de Salud. Como un foro que se precie, son jornadas muy participativas y de gran debate. En la primera sesión se trató sobre la figura del Director de Sistemas de Información Sanitaria en una mesa moderada (¿o exaltada?) por el Dr. Eduardo Vigil del Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla.

Para abrir boca se presentó un informe de situación sobre los profesionales TIC en el ámbito de la sanidad pública española, realizado por las asociaciones de informáticos sanitarios de Valencia y Extremadura. Este informe se viene realizando anualmente y, aunque sólo han podido recabar datos de unas diez comunidades autónomas, ofrece indicaciones interesantes.

En estas comunidades trabajan unos 2.000 profesionales TIC, de los que el 76% son personal propio y el 24% externo. De los profesionales en plantilla el 66% son fijos y el 34% temporales. Extrapolando al conjunto nacional podríamos hablar de unos 4.000 profesionales de los que 2.000 serían fijos en plantilla, 1.000 temporales y otros 1.000 externos.

El informe muestra que un 70% tienen titulación universitaria media o superior y el número de puestos directivos es inferior al 1%. Se detectan márgenes de mejora en la estabilidad, en el nivel directivo, en dimensionamiento de los servicios, en capacidad de gestión de presupuestos, en programas de formación y en los modelos de externalización. Hay una mejora interanual del nivel de titulación posiblemente debido a los grandes macroproyectos en marcha.

Esto dio paso a un animado debate bajo el detonante de varias preguntas que planteó el moderador. La primera fue si hacía falta la figura del Director de Sistemas de Información Sanitaria y para qué. Se constató que, así como nadie pone en cuestión la existencia de un Director Médico o un Director de Enfermería, la existencia de un Director de SIS es escasa y en la mayoría de los casos fruto de una apuesta personal de un gerente. Esto demuestra que las cosas no se han hecho bien en los últimos veinte años.

Entre las causas pueden estar el no haber sabido o podido conseguir la complicidad de los profesionales asistenciales quienes a la postre generan la demanda, roles equivocados orientados a la tarea y no a catalizar el potencial de trasformación que tienen las TIC, no haber tenido acceso a cursos de capacitación de habilidades directivas, no haber sido capaces de demostrar valor, fallos de comunicación y de lenguaje, etc.

En general se considera apropiado una la existencia de una Dirección de SIS a nivel del Servicio Regional que establezca las estrategias y prioridades y consiga su ejecución apoyándose en directores SIS de área u hospital que le reportarían funcionalmente, mientras que jerárquicamente lo harían a las gerencias de área u hospital respectivas. Han de conseguir la capacitación adecuada y participar activamente en los programas e iniciativas de la organización sanitaria.

El Dr. Vigil recomienda aprovechar los miles de médicos y enfermeras deseosos de buenos SIS que les faciliten o mejoren su trabajo y ganarlos como aliados para que sea la fuerza asistencial quien presione a las autoridades.

La segunda pregunta fue la titulación necesaria para ejercer una Dirección de SIS. Yo diría que se llegó a un cierto consenso sobre la necesidad de que ese puesto requiere una mezcla de conocimientos sobre las TIC, sobre el negocio sanitario y habilidades directivas. A medio plazo deberían de ser los titulados en informática, aunque actualmente hay bastantes profesionales de la medicina, de ingenierías, de físicas y matemáticas en estos menesteres, entre otras cosas porque la oferta universitaria en informática es relativamente reciente.

Es obvio que el plan Bolonia puede aportar esa riqueza multidisciplinar, aunque iniciativas como los cursos promovidos por la sanidad madrileña pueden ser una idea muy valiosa. En cualquier caso la capacitación ha de primar sobre la titulación, aunque es de suponer que el titulado específico debiera de superar a otros y, por tanto, tener todas las opciones para ocupar los puestos. En el debate se discutió sobre un posible proteccionismo como tienen las profesiones de colegiación obligatoria, aunque eso llevaría a preguntarse sobre la responsabilidad de los profesionales TIC.

Y la tercera pregunta era sobre el modelo y conveniencia de la externalización. En principio una externalización de las tareas operacionales manteniendo la gestión y el conocimiento en la propia organización parece el paradigma de consenso, aunque al final la realidad es que una parte del conocimiento se termina perdiendo con las empresas externas.

Las empresas externas en principio pueden aportar una actualización tecnológica que es difícil conseguir con recursos propios ya que los profesionales TIC no tienen las posibilidades de formación e investigación que tienen los asistenciales, cosa que se debería de lograr cambiar. Aunque en algunos casos la externalización es fruto de un modelo estratégico, en general va ligada a premuras de tiempo para conseguir los objetivos y a la dificultad endémica de crear puestos de trabajo en la administración pública.




This blog copyright 2009 by Eloy M. Rodriguez