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domingo sep 13, 2009

Hace poco leía un artículo de la web "The Motley Fool" titulado "How IBM plans to destroy Google". Traducido al español, "Cómo IBM planea destruir a Google". Esta web, dedicada al asesoramiento y análisis del mercado de valores, se caracteriza por sus artículos sensacionalistas, y en este caso, no podía ser menos. En el artículo en cuestión se hacen eco de una iniciativa de los laboratorios de IBM, la construcción de un sistema informático capaz de procesar preguntas formuladas en lenguaje natural y obtener una respuesta adecuada. Para rizar el rizo, el entorno de test propuesto para dicho sistema sería el famoso concurso de la televisión norteamericana Jeopardy!. En este concurso, se formula una pregunta a los tres concursantes, aunque no es siempre una pregunta directa, sino un poco enrevesada, por lo que hay que hacer un esfuerzo en entender la pregunta en primer lugar, y, determinar la respuesta correcta a continuación.

Aquí es donde los articulistas de "The Motley Fool" hacen la extrapolación de que con un sistema así IBM sería capaz de fabricar un buscador que hiciera que el de Google pareciera un juguete. Como dicen en las películas del oeste: "no tan rápido, forastero".

Como muy bien se apunta en el citado artículo, el problema de las búsquedas de Google (por cierto, basadas en mecanismos de Inteligencia Artificial, algo que ya comentaré otro día) es que carecen de inteligencia suficiente para entender exáctamente qué es lo que están buscando. Es decir, Google no entiende la 'semántica' de la búsqueda que realiza, no entiende el lenguaje natural, por lo que es la persona que busca la que debe refinar los términos de búsqueda para lograr los resultados deseados. En el caso del proyecto de IBM, el sistema construido sería capaz de entender el lenguaje natural, la semántica de la frase introducida, y producir resultados en consecuencia. En realidad este artículo va a ser una introducción a una serie de artículos relacionados con la Web Semántica (o Web 3.0, como la llaman algunos), usando este proyecto de IBM, el proyecto DeepQA como entradilla.

¿Qué es el DeepQA, o Watson? Es en realidad una combinación de software y hardware. La parte interesante es que Watson se apoya, según parece por la información de IBM, en unos nuevos algoritmos que permitirían a un computador analizar el significado de las preguntas hechas por un usuario final. De este modo, no tendríamos que plantearnos como dirigir las búsquedas, tal y como hacemos en los buscadores tradicionales, sino que haríamos las preguntas en lenguaje natural, del mismo modo que hacemos con una persona cuando mantenemos una conversación.

Ahora bien, este software se basa en un soporte hardware de la familia BlueGene, es decir, uno de los supercomputadores más potentes del mundo, con lo que la aplicación práctica de la herramienta resulta de momento limitada por la ingente cantidad de recursos hardware que son necesarios para hacerlo funcionar. Hay que recordar que Google se basa en realidad en una estructura en 'grid', es decir, se puede afirmar que han construido un gran supercomputador, pero en lugar de utilizar un hardware específico para ello, utilizan ordenadores tipo PC que colaboran entre sí para obtener la potencia de cálculo necesaria para ofrecer el servicio que todos conocemos.

No cabe duda de que el futuro de la informática en general, y de la Inteligencia Artificial en particular, pasa por lograr que los computadores entiendan el lenguaje natural de forma directa, aunque hoy por hoy una aproximación a este problema suponga un gasto ingente de potencia de cálculo. La web semántica, de la que trataré en breve, puede ser una buena primera aproximación para dotar de significado a la red y aumentar este entendimiento entre el hombre y la máquina.


domingo feb 22, 2009

Una de las formas de combatir el llamado 'cambio climático', pero sobre todo de ahorrar energía, ahora que además nos enfrentamos a una crisis económica cuya existencia no es discutible, es a través del uso de la tecnología. Tal y como comenta El País en un artículo publicado en 2007, "en la era de las telecomunicaciones el consumo eléctrico se mide con aparatos de la época de la tele en blanco y negro". El artículo hace referencia a un real decreto elaborado por el Ministerio de Industria con la intención de obligar a las compañías eléctricas a sustituir los actuales (y obsoletos) contadores eléctricos analógicos por otros digitales. Lo que se persigue con esta medida es poder monitorizar en tiempo real el consumo eléctrico de los hogares españoles, lo que en teoría permitiría ofrecer en cada momento la electricidad que se necesita, planificar mejor la generación de la misma (a base de patrones estadísticos y de históricos de consumo), y, potencialmente mejorar el consumo de cada hogar: es decir, ahorrar. Se supone que si sabemos en cada momento en qué estamos consumiendo nuestra energía, seremos capaces de identificar si estamos derrochando o si es posible sustituir aparatos viejos por otros más eficientes y racionalizar el consumo eléctrico.

 Esto da pie a un número de consideraciones interesantes. En primer lugar, sustituir 20 millones de contadores supone un coste económico elevado, que según el Ministerio no van a costear los consumidores. Aquí se podría abrir una discusión interesante sobre quién paga los costes de esta transición (al fin y al cabo estamos pagando un alquiler mensual del equipo de medida todos los que tenemos contratada la luz...) y un no menos iteresante debate sobre qué ha pasado con las subvenciones otorgadas a las eléctricas para los llamados 'costes de transicioń' a un mercado libre, es decir, dónde se han invertido realmente estas subvenciones. Pero ese no es el objetivo de este post.

Decía, que hay una serie de consideraciones interesantes. Siendo un poco generosos con los datos estadísticos, se puede afirmar que en España debe haber en este momento del orden de 9 millones de conexiones de banda ancha. Como es lógico, instalar un contador eléctrico digital no sirve de nada si la información que genera no se transmite en tiempo real a la compañía eléctrica, para poder realizar los ajustes sobre la demanda y la calidad de servicio que se requiera en cada momento y para poder bonificar por ejemplo el consumo nocturno o recargar un consumo puntual excesivo de energía. Así pues, el cambio de contadores también supone el que las compañías eléctricas lleven cables de datos hasta los hogares de sus abonados, algo que hasta la fecha sólo hace Telefónica y muy pocos de sus competidores (Ono, R-Cable, etc.). Otra cuestión es cómo se va a gestionar tal cantidad ingente de información en las compañías eléctricas: es lógico suponer que van a tener que ampliar su capacidad de cálculo de forma proporcional al aumento de datos que van a recibir, así que no sólo los fabricantes de contadores se pueden ver beneficiados por este cambio legislativo. Los fabricantes de hardware también van a tener algo que decir, y si además las eléctricas están pensando en utilizar algún tipo de tecnología que sea eco-eficiente, aquí va una sugerencia.

Bueno, y Google, ¿qué pinta en todo esto? En Google están convencidos que si los usuarios tuvieran un mejor conocimiento del uso que hacen de la energía que consumen, podrían ahorrar en su consumo y contribuir a frenar el calentamiento global, así que han iniciado un proyecto llamado 'Google PowerMeeter'.  La administración Obama, dentro del plan de estímulo económico, va a fomentar también en Estados Unidos el cambio de 40 millones de contadores eléctricos para que sean digitales, o como dicen en Google, 'smart meters', o sea, contadores inteligentes. Lo malo de estos contadores es que no ofrecen la información al usuario final, es decir, el consumidor no se puede beneficiar en principio de saber en todo momento qué consumo hace de su energía y por tanto no puede actuar sobre ello. Aquí es donde Google reclama que este tipo de aparatos proporcione un interfaz de acceso estándar que facilite que sean los usuarios los que decidan cómo acceder a esa información y de qué forma utilizarla.

Lo que no me parece tan interesante es la forma en que Google está proponiendo que se haga este acceso. Lo que sugieren es que sea la compañía eléctrica la que ponga a dispoisición del propio Google la información generada por los 'smart meters', para que el usuario, que ha solicitado un acceso a través del propio Google, pueda entonces ver sus datos de consumo en tiempo real a través de un gadget de su plataforma iGoogle. De momento están haciendo pruebas, claro. La información está aquí

Por si alguien no lo había adivinado, este último párrafo es el que enlaza con lo de dominar el mundo...

 Creo que es muy interesante el poder acceder en todo momento a tu consumo eléctrico real, poder saber si hay algún electrodoméstico o aparato que no funciona de forma eficiente o estudiar en qué momentos es más conveniente poner en marcha la calefacción o el aire acondicionado en función de la oferta que haga la compañía eléctrica. Pero preferiría un acceso más directo a la información que a través de un tercero, por muy buenas que sean sus intenciones. En lo que si que estoy de acuerdo con Google es en la máxima de 'el poder para el pueblo', aunque claro, en inglés se presta a un juego de palabras que a lo mejor se pierde un poco en castellano: Power to the People