sábado ene 17, 2009

Cómo gestionar un superventas

En mi barrio hay un par de librerías, y no tienen nada que ver la una con la otra.

La primera es conocida por centrarse en las listas de libros más vendidos, promocionar los libros más populares y utilizar expositores y técnicas tradicionales de venta minorista para promover el negocio. Parece que los años pasan y el volumen de negocio es bueno. La otra librería es más bien un tesoro de la comunidad, querida por todo el vecindario, ya que se centra en el conocimiento, realmente concienzudo, de su personal. El personal destila estos conocimientos mediante pequeñas tarjetas con notas colocadas en las estanterías de la tienda, en la que los libros están situados de forma alfabética, con la neutralidad propia de una biblioteca.

La primera tienda se centra en mayor medida en el mercado, cambia según la temporada, y parece tener bastante éxito. La segunda tienda, aunque querida por el vecindario, realiza verdaderos esfuerzos por permanecer abierta.

Quizás podría pensar que ésta es una extraña forma de presentar una discusión sobre dispositivos de almacenamiento para centros de datos, pero pensé que era la mejor manera de hacerlo, después de otra semana de espantosos titulares relacionados con la economía, dominados por pérdidas de varios miles de millones de dólares y de rescates de algunas de las empresas más importantes del mundo. Sin embargo, y lo digo en serio, no quiero hablar de la economía (ni de la ironía que supone que un analista de Wall Street que recomienda la venta de acciones de Sun me pida trabajo). Tampoco me interesa entrar en disquisiciones sobre los aspectos económicos que giran en torno a la venta de libros. De lo que quiero hablar es sobre almacenamiento y memoria flash, temas mucho más interesantes (desde mi punto de vista, claro está).

Como ya sabe, el ritmo de introducción de la tecnología de memoria flash en los centros de datos cada vez es más rápido. La memoria flash está dotada de excepcionales características de rendimiento, y suele ser varias veces más veloz que una unidad de disco tradicional a la hora de responder a solicitudes de lectura y escritura de información; hasta 100 veces más rápida, en algunos casos. Además, necesita poca (incluso a veces ninguna) electricidad, no disipa calor alguno y es resistente a la vibración, a las temperaturas extremas y a los golpes. Y encima tiene un nombre sugerente, "memoria flash". ¿Quién no querría tener este tipo de memoria en su centro de datos? (las teorías que afirman que la memoria flash es menos fiable que los discos tradicionales se desmontan aquí).

Hace poco Sun presentó un dispositivo de almacenamiento altamente optimizado con memoria flash. Se le conoce con un nombre igualmente fascinante, el Sun Storage 7000, y es lo que llamamos un dispositivo de "almacenamiento abierto": un dispositivo con componentes flash y de disco, además de software de código abierto (he aquí un excelente resumen).

El 7000 cuenta con una capacidad extraordinariamente interesante: es capaz de aprender. Cuanto más tiempo lleva realizando su trabajo, interactuando con aplicaciones y sirviendo datos, más rápido se vuelve. La forma en la que lo hace está relacionada con la teoría sobre tipos de librerías que comentaba al principio.

La mayoría de los dispositivos de almacenamiento se comportan como la librería sin éxito de la que hablábamos, organizando los libros mediante un algoritmo de clasificación al cual el usuario no atribuye ningún tipo de valor: los discos no intentan colocar los datos en base a la frecuencia de acceso y, a raíz de ello, existe contenido que se utiliza con frecuencia y que se entrega con la misma latencia, e incluso más baja, que el contenido menos utilizado. Los arquitectos de almacenamiento hacen lo imposible por aplicar paños calientes a este problema, pero la mayoría no consiguen su objetivo y vuelven a recurrir a la provisión masiva por exceso. Es decir, para intentar resolver el problema emplean todos sus esfuerzos utilizando una técnica conocida como "short stroking", para asegurarse de que todos los datos se escriben en los sectores exteriores del disco (que son las piezas que giran a mayor velocidad) y ofrecer así el máximo rendimiento de lectura y escritura. Esta técnica puede funcionar, pero es excepcionalmente ineficiente, además de desperdiciar dinero, energía, espacio, discos y paciencia.

Por su parte, el 7000 se comporta como la librería comercial, y utiliza algoritmos (en lugar de administradores de almacenamiento) para colocar de forma adaptativa los datos a los que se accede con mayor frecuencia allí donde su recuperación sea más rápida: en la memoria flash. (Hoy he estado hablando con un analista de software que quería saber la razón por la que nos preocupaba tanto el negocio del hardware teniendo en cuenta la importancia de nuestros activos de software: éste es un ejemplo perfecto, el valor no se encuentra en el software ni en el hardware, sino en los sistemas que construimos con la combinación de ambos).

El sistema operativo interno (OpenSolaris, junto con ZFS) en realidad "calienta" el dispositivo después de que empiece a trabajar: vigila el tráfico, detecta a qué archivos se accede con mayor frecuencia y los almacena en caché en la memoria flash. De este modo están disponibles de forma casi inmediata. El 7000 puede utilizar además discos mucho más lentos y que consumen menos energía para aquellos datos a los que se accede con menor frecuencia. ¿Resultado neto? Los archivos a los que se accede con más frecuencia se sirven a una velocidad varias veces mayor que cuando se guardan en los sectores exteriores (utilizando la técnica del "short stroking") de discos empresariales de gama alta de gran velocidad (¿he comentado ya que el precio de estos discos es realmente escandaloso?), y los clientes gastan muchísimo menos en el dispositivo, en electricidad, en refrigeración, en espacio, etc.

Desde la perspectiva de sus usuarios finales, la página principal de su periódico, los productos y contenidos a los que se accede con mayor frecuencia, o el perfil de Facebook del piloto que acaba de salvar las vidas de 185 pasajeros amerizando en un río aparecerán en pantalla en un abrir y cerrar de ojos. Sus usuarios estarán más contentos, su director financiero estará más contento, y también lo estará su familia, con la que podrá pasar más tiempo. (Si existiera una máquina perfectamente optimizada para MySQL sería ésta, pero es que también funciona de forma impecable con Oracle, DB2 y SQL Server, además de Postgres, por supuesto).

Se trata de sentido común: si coloca los superventas en el primer estante que el visitante de la tienda ve al entrar por la puerta, la posibilidad de que compre uno es mucho más elevada que si lo coloca en cualquier parte de la tienda siguiendo el orden alfabético. Del mismo modo que cambian los superventas lo hacen sus promociones y expositores: si se adapta a la demanda, sus ventas serán superiores. Ésta es la premisa básica de diseño del 7000: utilizar la innovación en los sistemas para impulsar el rendimiento, eliminar la latencia y reducir de forma drástica los costes tanto de compra como operativos.

Puede que esta estrategia, de aplicarse a una librería, quizás no contribuiría a hacerla más entrañable entre el vecindario. Sin embargo, hará que los centros de datos estén encantados con Sun, y convierte al 7000 en un claro candidato a superventas dentro del sector del almacenamiento.

Si es un revendedor o cliente y le gustaría probar un 7000 de forma gratuita, haga clic aquí...

También puede descargar un simulador gratuito desde aquí para que los administradores puedan consultar la interfaz de usuario y valorar las posibilidades del 7000, sin tener que instalar una máquina.

Y hablando de superventas, aquí puede ver un vídeo en el que el 7000 juega un papel estelar, que le muestra de qué forma no le está sacando el máximo partido a sus dispositivos de almacenamiento.


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