De vinos, xVM y virtualización
Recuerdo cierta conversación con un grupo de clientes, hace ya algunos años, sobre vinos y virtualización (pareja bien avenida, donde las haya). Hablábamos de vino porque nos encontrábamos en una conferencia que Sun había organizado en el valle de Napa, en pleno corazón de las tierras vinícolas californianas; y de virtualización porque los asistentes al acto eran profesionales de centros de datos que habían venido a intercambiar ideas sobre el futuro.
Todos los asistentes dirigían centros de datos a gran escala y de gran valor, por lo que tenían motivos de sobra para responder con indiferencia a las acusaciones de que "se aferraban" a sus servidores, ya que mantenían funcionando, con excepcional fiabilidad, algunos de los sistemas más valiosos del mundo.
Sin embargo, todos empezaban a darse cuenta del problema y compartían una preocupación común, la ejecución de aplicaciones en cuadrículas "virtualizadas" de una infraestructura en red ("cloud computing" aún no estaba de moda, o seguro que alguien habría utilizado el término).
Es decir, que no sólo un ordenador virtualizado asume la tarea de ejecutar varios sistemas operativos (mediante un hipervisor, como se describe más abajo), sino que los mismos sistemas operativos pueden cambiar con el tiempo, dependiendo del volumen de trabajo o del programa. La perspectiva tradicional según la cual el ordenador A utiliza el sistema operativo o la aplicación B ahora puede dar paso a otra más flexible en la que determinados equipos se reservan para trabajos de máxima prioridad, independientemente del sistema operativo o de la arquitectura. En el contexto de las compras online, si la actividad aumentara súbitamente, podrían asignarse mayor número de equipos "virtuales" al procesamiento de transacciones durante las horas punta, para luego cambiar a un sistema operativo o conjunto de aplicaciones diferente. Así, la capacidad pasa de ser fija a flexible.
Aunque la virtualización de los equipos de escritorio no era el principal interés de estos clientes, la mayoría de ellos también vive en un mundo con sistemas operativos con varios escritorios. No es que utilicen, como yo, cinco sistemas operativos diferentes, lo que ocurre es que tienen multitud de versiones de Windows o que ya no disponen del código fuente para las aplicaciones legadas, condición que determina que se mantengan sistemas operativos, e incluso hardware, antiguos. La virtualización de los equipos de escritorio permite a los usuarios utilizar varios sistemas al mismo tiempo en un mismo escritorio y separa las actualizaciones de software de las de hardware (innovación recibida con mucha alegría por desarrolladores y directores de inversión).
Volviendo al centro de datos, la virtualización posibilita una consolidación casi total de la infraestructura, mientras que disociar las aplicaciones del hardware permite mayor capacidad de planificación y una adquisición de sistemas más eficiente. Y, a pesar de que todo el mundo estaba entusiasmado con este potencial, si las cosas iban mal, siempre podías terminar arruinando el trimestre, fundiendo todos los ahorros y poniendo punto final a tu carrera. Entonces, ¿a qué toda esa preocupación?
Para intentar resumirla en pocas palabras, diría que a estos clientes les preocupaba que la virtualización disolviera el control que con tanto cuidado habían construido para logar una máxima fiabilidad. En definitiva, podían "aferrarse" a un sistema mainframe virtualizado o un E25K, pero es mucho más difícil aferrarse a una nube, a la que tampoco puedes preguntarle porqué es lenta, inestable o poco uniforme: es mucho más fácil responder a estas preguntas con una sola máquina de gran tamaño.
Al tiempo que el vino calmaba su inquietud, unos cuantos comenzaron a expresar en voz alta cómo sería su entorno de cloud computing ideal (ya teníamos los portátiles listos para tomar notas). A grandes rasgos, esto es lo que querían:
En segundo lugar, querían la máxima escalabilidad: pensaban que la transición a cuadrículas ampliadas en sentido horizontal (la suma de muchos sistemas pequeños), daría paso, como suele ocurrir, a un número menor de sistemas de mayor tamaño. Ya estamos viendo este fenómeno, con la adopción de equipos de varios núcleos con sistemas de 16, 32, 64 e incluso 128 vías en un solo equipo, ligadas por funciones de red de alto rendimiento.
No obstante, la escalabilidad se aplica también a la gestión de gastos indirectos: tener 16 000 ordenadores virtualizados parece muy buena idea (como tener 16 000 cachorritos) hasta que tienes que dirigirlos y ocuparte de su mantenimiento. A menudo, el mayor reto (y el gasto más elevado) en un centro de datos a gran escala no se deriva del aspecto tecnológico, sino de la enorme cantidad de productos o personas que gestionan la tecnología. De modo que una gestión sin fisuras debía ser nuestra prioridad fundamental, sin perder de vista una excelente escalabilidad (en red).
Deseaban también un enfoque general, independiente del hardware y del sistema operativo. En definitiva, querían una solución que pudieran utilizar con cualquier proveedor de hardware, no sólo con los servidores y sistemas de almacenamiento de Sun, sino también con los de Dell, IBM o HP. Y deseaban una solución que fuera compatible con Microsoft Windows y Linux, no sólo con Solaris. Y, a ser posible, que fuera aceptada y respaldada por Microsoft, Intel y AMD, además de Sun.
Por último, querían código abierto. Tras años de confiar y avanzar en dirección al software de código abierto, no deseaban volver a introducir el software patentado en el nivel más básico de sus futuros centros de datos. Algunos querían disfrutar de la capacidad de "ver el código", como garantía de seguridad; otros preferían disfrutar de la libertad de realizar los ajustes necesarios para adaptar el sistema a determinados requisitos o volúmenes de trabajo específicos.
Considerando todos estos comentarios, la solución parecía bastante obvia para uno de los presentes, "¿Por qué no utilizar Solaris?" Todos usaban Solaris en instalaciones de infraestructuras esenciales, todos valoraban su rendimiento, les encantaba la capacidad de diagnóstico (proporcionada a través de DTrace) y de escalabilidad a los sistemas más grandes del planeta. Parecía la solución perfecta, hasta que a uno de los clientes se le ocurrió preguntar si los usuarios de Windows querían utilizar Solaris. Y la respuesta era no. La marca "Solaris" no transmite la idea de sistema operativo neutro y esta característica era fundamental. Aun así, sabíamos que las innovaciones OpenSolaris nos proporcionarían una ventaja excelente.
Este ha sido, a grandes rasgos, el trasfondo del proceso que culminó con los anuncios de virtualización realizados la semana pasada: el deseo de resolver los problemas de desarrolladores y operadores en entornos con soluciones de varios proveedores. Si se considera nuestra oferta básica de productos xVM, se puede ver con exactitud cómo hemos dado respuesta a las demandas esbozadas anteriormente: integrando DTrace para una capacidad de diagnóstico excepcional. Hemos sacado partido a la escalabilidad inherente a nuestras innovaciones de núcleo para virtualizar los mayores sistemas del planeta. Hemos construido una interfaz sencilla e intuitiva para gestionar la cloud computing (llamada xVM OpsCenter, haga clic aquí si desea obtener más información), para ofrecer soluciones de gestión y aprovisionamiento a centros de datos de cualquier tamaño. Todo ello está disponible mediante código abierto (y descargas gratuitas), y ha recibido el respaldo de nuestros compañeros de sector (en estos vídeos puede ver cómo Microsoft e Intel han apoyado xVM. No, no ha leído mal, Microsoft incluido). Incluso hemos aprovechado ZFS para lograr una situación privilegiada en el campo de la virtualización del almacenamiento (la siguiente frontera por conquistar).Y, ¿por qué el nombre de xVM? Para asegurarnos de que todo el mundo era consciente de que no estábamos pensando sólo en Solaris: xVM virtualiza Microsoft Windows, Linux (Ubuntu, RHEL, todas las otras distribuciones) además de Solaris (8, 9 y 10). Los clientes pueden consolidar estos sistemas operativos y, de manera similar, consolidar su infraestructura de hardware, así como utilizar xVM OpsCenter para gestionar y mantener todo el sistema.
Y por todo ello, me gustaría expresar mi agradecimiento a los clientes que asistieron a ese acontecimiento hace algunos años, y ofrecer mi más sincera enhorabuena a todos los equipos, tanto de Sun como de nuestra comunidad de socios, que han estado involucrados en el desarrollo y el lanzamiento al mercado de xVM.
Con tanta celebración a propósito de xVM, quizás deberíamos organizar nuestro próximo acto en la región de Champaña...
Posted on 12:58AM sep 14, 2008 |



















