Devuélvanlo todo
Como bien saben, la estrategia de Sun en lo relativo a microprocesadores y software de código abierto ha sido, en ocasiones, bastante polémica. A nuestra cuenta, publicaciones bursátiles y salas de chat se han llenado de todo tipo de debates y teorías conspiratorias a cual más descabellada.
Muchos han sabido ver desde el principio que toda esa controversia no era un efecto secundario de la estrategia, sino la estrategia misma: mientras el público hable de Sun, no se acordará de la competencia. El paso siguiente será venir y comprarnos un centro de datos.
Pero ahora que hemos establecido firmemente nuestra reputación a la cabeza del sector del código abierto, me preocupa enormemente que las posibilidades de polémica se hayan agotado. Hay demasiada confianza en el sistema y nuestras intenciones estratégicas son demasiado transparentes. Es por ello que cada vez resulta más difícil armar revuelo como es debido. Y no podemos permitirnos gastar mil millones de dólares o cambiar el símbolo de nuestro índice bursátil cada vez que queramos salir en primera plana, ¿no les parece?
Así que hoy he decidido poner en marcha la segunda etapa de nuestra estrategia.
Queremos que nos lo devuelvan todo. ¿O es que se habían creído de veras que podrían quedárselo por su cara bonita? Pues no.
Por tanto, exigimos que todo el software gratuito distribuido por Sun Microsystems, tanto en relación con el software en sí como con los microprocesadores, incluidos, entre otros, los archivos de código fuente, archivos binarios, archivos derivados, extensiones, aplicaciones, patentes, aplicaciones de patentes, copyright, ideas, pensamientos, pensamientos generados por asociación, así como todas y cada una de las copias de los mismos, nos sea devuelto de forma inmediata.
Asimismo (a continuación viene la parte peliaguda de verdad, pero es que también necesitamos que los adalides de la confidencialidad se tiren de los pelos), exigimos la entrega inmediata de todos los datos procesados, almacenados o creados por medio de la mencionada propiedad intelectual, incluida toda la información alojada en sistemas de archivos, bases de datos o aplicaciones de productividad de código abierto. Otrosí incluida esa redacción que su hijo acaba de teclear en OpenOffice para la escuela.
Solicitamos la devolución de los bienes mencionados anteriormente en un plazo no superior a treinta (30) días.
Agradecemos su colaboración.
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Aunque me duele decirlo, últimamente vivimos en una sociedad amiga de rentabilizar los juzgados, así que allá va: esto es, por supuesto, una inocentada del uno de abril, conforme a los artículos pertinentes de la Ley de Valores estadounidense de 1933.
Posted on 10:01PM abr 03, 2008 |






















