lunes feb 19, 2007
lunes feb 19, 2007
Aun recuerdo como en los primeros años de la carrera de ingeniería en informática en mi universidad nos veíamos enfrentados muchas veces, como parte de la formación, a complejos laboratorios de programación, los cuales significaban una gran inversión de tiempo y recursos por parte de los alumnos; lo que muchas veces(sino casi la mayoría de ellas) terminaba en fin de semanas completos sin dormir para poder completar los objetivos que tales trabajos tenían y poder así optar a una buena calificación; aquello no era fácil, dado muchos factores que se confabulaban, tales como la inexperiencia en las plataformas de desarrollo que se nos exigía o simplemente la falta de experiencia en resolver problemas del tipo. Entonces, ¿cómo se enfrentaban muchas veces tales escenarios? La respuesta venia, generalmente, buscando en internet o en “google” algunas implementaciones similares (no tiene sentido re-inventar la rueda), o preguntando a alumnos de niveles superiores, que solían decir “yo tengo un código que te puede servir”, terminando en que al final tal código iba propagándose en prácticamente todos los alumnos del curso, generándose una serie de diferentes versiones, las cuales, se iban “depurando” por selección natural hasta convertirse en módulos que muchas veces generaban soluciones mucho mas robustas que la original.
Ahora, unos años más tarde, nos damos cuenta de los verdaderos y muchas veces insospechados “logros” que tales trabajos generaban de forma casi involuntaria: la colaboración. Este fenómeno que ha sido el slogan de SUN en los últimos años y que ha generado una verdadera revolución a nivel corporativo parece justificarse cada vez más por el enfoque que presenta: la innovación continua. Ese mismo escenario que hasta el día de hoy se vive en muchas Universidades ha sido el que ha generado los más grandes avances en negocios y en tecnología en los últimos años, tal como es el caso de Google o Youtube. Incluso, tal como comento Tim O’Reilly en su artículo “Open Source Paradigm Shift”, esta idea de ver el software como “commodities” generó cambios importantes en el mundo de la computación desde sus inicios, como el caso de UNIX; El cual fue desarrollado en BELL Labs y que fue compartido de forma libre ante los investigadores en las universidades, quienes contribuyeron con muchas de las utilidades que son de uso masivo hoy en día. El hecho es que Unix fue provisto bajo una licencia que más tarde permitió a AT&T terminar su libre distribución cuando decidió comercializar UNIX, permitiendo el surgimiento de BSD UNIX y LINUX como alternativas libres, generando una nueva revolución en el mercado de las plataformas. La idea, es ver que el software funciona como soporte de los usuarios ante los servicios que se pueden prestar; y hoy más que nunca SUN se ha comprometido con tal “cambio de paradigma”. Dentro de ese cambio, se destacan las nuevas ideas de colaboración dentro de las universidades, permitiendo a investigadores, profesores y alumnos trabajar con las tecnologías OpenSource de Java(Open JDK 6) y OpenSolaris dentro de otras. Aquí es donde los cerca de 180 Campus Ambassadors de SUN(de los cuales yo tengo el privilegio de formar parte) entran a ayudar la adopción de las tecnologías open-source en los diferentes campus alrededor del mundo, así como también de generar y soportar las comunidades tecnológicas y la innovación dentro de los mismos.
Ciertamente aquí en Chile hay un largo camino por delante, partiendo por re-educar la forma de enfrentar los negocios hoy en día, pero ciertamente la apuesta está presente en las jóvenes mentes de hoy en día, que sin importar de donde provengan, éstas ya implementan el código fuente necesario para que la innovación suceda en cualquier parte, y tal como lo demuestra la historia, basta que una pequeña luz se encienda para generar una nueva revolución. Ahora los cabos se han juntado y los recursos están, es momento de dar los primeros pasos en Chile.
Enviado por Diego Bravo en febrero 20, 2007 a las 12:01 AM CLST #